Chronica, Vol. 4, Núm. 4, enero-diciembre 2025, ISSN 2953-3376, pp. 7-33

 

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Misiones salesianas en la ruralidad rionegrina: desde la cordillera hacia la Línea Sur (1907-1934)

 

Salesian missions in rural Rio Negro: from the mountain to the Southern Line (1907-1934)

 

 

María Andrea Nicoletti

Consejo   Nacional   de   Investigaciones   Científicas   y   Técnicas (CONICET), Instituto   de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa), Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Argentina

mariaandreanicoletti@gmail.com

 

Profesora en Historia y Doctora en Historia de América. Investigadora Principal en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Directora del Centro de Estudios patagónicos y de las Fronteras (CEPAF) con sede en el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio/Universidad Nacional de Río Negro. Miembro de la Asociazione di cultori di Storia Salesiana, Roma, Italia. Directora y co-directora de Proyectos de investigación relacionados con las prácticas religiosas y educativas en Patagonia, los estudios binacionales chileno-argentinos y los procesos de desarrollo culturales, sociales y religiosos. Autora del libro “Patagonia: Misiones, poder y territorio” (UNQuilmes,2020), “Indígenas y misioneros en la Patagonia. Huellas de los salesianos en la cultura y la religiosidad de los pueblos originarios”, (2008) y de “Misionar en la Patagonia: la construcción de la figura de Ceferino Namuncurá (2015). Ha presentado los resultados de sus investigaciones en Congresos nacionales e internacionales de su especialidad. Dictado conferencias y cursos de formación docente y de posgrado en la Argentina y el extranjero. Es Directora de becarios para el CONICET, investigadores asistentes (CONICET) y tesistas de licenciatura, maestría y doctorado. 

Resumen

En este trabajo analizaremos la conformación del nodo misionero de la cordillera rionegrina en la parroquia Inmaculada Concepción de San Carlos de Bariloche y su proyección al extenso radio parroquial de la Línea Sur Línea Sur. Tras la consolidación de la parroquia barilochense, a medida que se ampliaba el ejido urbano, se proyectaba y extendía su radio de acción hacia los extremos del lago Nahuel Huapi. Paralelamente, el extenso radio parroquial hacia la Línea Sur fue atendido alternativamente por el centro cordillerano y la sede atlántica del vicariato: Viedma. Las características de la meseta, su marcada población rural y la economía lanera a través del ferrocarril fueron determinantes en los circuitos y giras misioneras. Por ello, analizamos estas misiones rurales desde tres escalas: el territorio, la gente y la dinámica misionera. Desde la hermenéutica histórica, analizamos fuentes eclesiásticas y civiles relacionadas con el Territorio nacional de Río Negro. El recorte temporal responde al inicio de la capilla Inmaculada Concepción (1907) hasta su erección canónica como parroquia (1934). El territorio analizado se construye a la par de la ampliación de los ejidos urbanos y misioneros de la cordillera y la meseta rionegrina, que trazaban circuitos con puntos de apoyo para cubrir un extenso y complejo espacio.

 

Palabras clave

Historiografía lingüística misionera

Etnografía de archivos

Congregación salesiana

Aonekko ‘a’ien

Ideologías lingüísticas

 

 

Abstract

In this article we will analyse the constitution of the missionary node of the Río Negro range in the parish of Inmaculada Concepción in San Carlos de Bariloche and its projection to the extensive parish radius of the Línea Sur. After the consolidation of the Bariloche parish, as the urban area expanded, its radius of action was projected and extended towards the ends of Lake Nahuel Huapi.  At the same time, the extensive parish radius towards the southern line was served alternatively by the mountain centre and the Atlantic seat of the vicariate: Viedma. The characteristics of the meseta, its marked rural population and the wool economy through the railway, were decisive in the missionary circuits and tours. For this reason, we analyse these rural missions from three scales: the territory, the people and the missionary dynamics. From a historical hermeneutic, we analyse ecclesiastical and civil sources related to the national territory of Río Negro. The time frame corresponds to the beginning of the Immaculate Conception chapel (1907) until its canonical erection as a parish (1934). The territory analysed was built up at the same time as the expansion of the urban and missionary ejidos of the mountain range and the Río Negro meseta, which traced out circuits with support points to cover an extensive and complex space.

 

Keywords

 

Missionary linguistic historiography

Archives ethnography

Salesian Congregation

Aonekko 'a'ien

Linguistic ideologies

 

 

  Recibido: 16/4/2025 - Aceptado: 5/5/2025

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Misiones salesianas en la ruralidad rionegrina: desde la cordillera hacia la Línea Sur (1907-1934)

 

 

1. Introducción

El gobierno nacional fundó en 1902, por decreto, la Colonia Agrícola Ganadera del Nahuel Huapi. El pueblo de San Carlos tuvo cuatrocientas hectáreas iniciales en la costa del lago y cinco mil hectáreas rurales (Méndez, 2006). Los orígenes y desarrollo de San Carlos de Bariloche tuvieron una fuerte impronta chilena ya que fue el comerciante osornino, Carlos Wiederhold, quien en diciembre de 1894 por Puyehue, estableció en 1895 su casa y comercio, “La Alemana”. Posteriormente, este primer emprendimiento se transformó en una gran empresa binacional. A fin de siglo, el negocio de Wiederhold pasó a manos de la casa de Hube y Achelis y en 1904 a la Sociedad Comercial y Ganadera Chile-Argentina, con sede en Puerto Montt. Al disolverse la firma en 1917, la empresa “Chile-Argentina” (Méndez y Muñoz, 2013), se vendió a su vez a Primo Capraro y Ricardo Roth, quienes fueron las principales figuras de la comisión pro templo de la primera capilla salesiana “Inmaculada Concepción” (Navarro Floria y Nicoletti, 2001).

El control aduanero con Chile que estableció el gobierno nacional entre 1911 y 1920 facilitó el camino de articulación territorial con el resto de Río Negro hacia la zona atlántica y con el territorio del Neuquén (Memorias del Ministerio del Interior, 1914). El ferrocarril fue fundamental para derivar la concentración lanera a la Capital Federal y desarrollar en las primeras décadas del siglo XX el ramal de Línea Sur hacia el Puerto de San Antonio Oeste (Memorias del Ministerio del Interior, 1915)[1]. Este proceso histórico fue determinante en el desarrollo de la representación de la Iglesia católica en la zona a través de la Congregación salesiana. La presencia salesiana en Bariloche provino de Junín de los Andes, tras la finalización de la conquista militar en 1884, pero la financiación de la capilla y su sostenimiento económico estuvo a cargo de la Empresa Chile Argentina (Muñoz Sougarret, 2018).

Los Salesianos buscaron afianzarse en el espacio andino ya que “la mayor parte de la población pertenece al culto católico, pero realmente nadie lo practica, ni puede practicarlo en las condiciones actuales”,[2] sumado, como señalaba el visitador  salesiano Pietro Ricaldone, a la presencia misionera y educativa protestante proveniente de los chileno-alemanes del sur de Chile[3].

Su proyecto inicial fue formar desde Junín de los Andes, Territorio del Neuquén (1892), un circuito misionero hacia el sur enlazado con Bariloche[4], Territorio de Río Negro, como punto “muy estratégico para el fin a la que ha sido destinada la misión. Se calcula que en todo el territorio confiado al cuidado de nuestros misioneros no seremos menos de 30.000 habitantes de los cuales la mayor parte son indios”[5].

El panorama que presentaba el P. Zacarias Genghini era el siguiente:

Presentemente se cuentan cerca de 400 personas en planta urbana, a mas de que la distancia de 6 leguas hay una grande Península sumamente poblada. Siendo que la mayor parte de la población es chilena y religiosa; la Misión fue muy concurrida y promete mucho más tan luego haya Capilla y un sacerdote. […] Atendidas las circunstancias presentes se impone la instalación de un pequeño colegio católico pues el que hay presentemente y que es gubernativo no satisface absolutamente a nadie pues es tal la conducta del Sr. Maestro que todos los padres de familia prefieren tener sus niños en casa, antes que mandarlos a ese colegio.[6]

 

De esta manera, los Salesianos aceptaron el aporte económico “a nombre de la ‘Compañía Chile Argentina’[7], destinando al P. Zacarías Genghini, inicialmente como misionero y posteriormente como sacerdote fijo[8], en el nuevo Templo[9], tal como él lo expresaba en sus memorias”.[10]

Posteriormente, en 1907 se puso la piedra inaugural de la capilla, pero no fue sino hasta 1914 que, ante la insistencia de la comisión Pro Templo, Bariloche tuvo un sacerdote salesiano permanente y se transformó en un nodo misionero independiente de Junín de los Andes (Nicoletti, 2019).[11] Debemos tener en cuenta que, según Abalerón, “la población ya se había más que triplicado la existente a mediados de 1914” (1992, p.14). Hacia 1933 Bariloche contaba con 3.000 habitantes, 1.200 extranjeros, 2.200 población urbana y 800 de población rural.[12] Finalmente, en 1935 el obispo salesiano Nicolás Esandi de la diócesis de Viedma, erigió la parroquia “Inmaculada Concepción de María Santísima”, que comprendió los Departamentos de: Bariloche, Pilcaniyén, Ñorquincó y 25 de Mayo[13] (Nicoletti, 2019, 2022 y 2024). Estamos hablando de una superficie de unos treinta mil kilómetros cuadrados.

La consolidación de la parroquia permitió, a medida que se ampliaba el ejido urbano, proyectar y extender su radio de acción hacia los extremos del lago Nahuel Huapi donde se extendía el poblado: la Península San Pedro hacia el oeste y hacia el arroyo Ñireco en el este, donde quedó emplazada la estación de ferrocarril en 1935. Este proceso constituye el primer punto en el desarrollo del trabajo. Paralelamente, el extenso radio parroquial hacia la Línea Sur fue atendido por este inicial nodo misionero cordillerano. Sin embargo, las características de la meseta, su marcada población rural y la economía lanera a través del ferrocarril fueron determinantes en los circuitos y giras misioneras que se atendieron alternativamente desde Bariloche y desde Viedma, capital del Territorio de Río Negro y sede del vicariato desde 1884 y de la diócesis desde 1934. Estas misiones rurales ameritan un análisis desde por lo menos tres variables: el territorio, la gente y la dinámica misionera.

El análisis desde la hermenéutica histórica cruza fuentes tanto eclesiásticas, mayoritariamente salesianas, como desde el ámbito civil, especialmente las relacionadas con el gobierno del Territorio nacional de Río Negro. El recorte temporal responde al inicio de la capilla Inmaculada Concepción hasta su erección canónica como parroquia. El territorio analizado se construye a la par de la ampliación de los ejidos urbanos y misioneros de la cordillera y la meseta rionegrina, que trazaban circuitos con puntos de apoyo para cubrir un extenso y complejo espacio.

 

2. La consolidación de la parroquia “Inmaculada Concepción” y su alcance misionero

La dinámica de la Casa de Bariloche, como eran denominados los nodos misioneros salesianos, tuvo un sacerdote que oficiaba de párroco y otro que emprendía las giras por el campo,[14] generalmente en el verano acompañado de un coadjutor[15]. En la capilla el sacerdote administraba los sacramentos, organizaba la catequesis, oficiaba misa y rezaba responsos en el cementerio[16]. Además, por el hecho de ser salesiana, tenía “una serie de obras sociales como ser: colegio[17], oratorio festivo[18], hospital, etc.”[19].

Estas giras misioneras por las zonas rurales continuaron una vez establecida la comunidad salesiana en Bariloche,[20] lo que nos indica que siguieron la misma dinámica de evangelización, estableciendo al poblado como nodo misionero[21]. Las crónicas nos señalan las solicitudes de visitas misioneras a los poblados de Línea Sur, mayoritariamente indígenas (Memorias del Ministerio del Interior, 1914), como la de “un Jefe indio de Ñorquico”.[22]

Tras la presencia fundacional del P. Zacarías Genghini, la primera comunidad salesiana se estableció en Bariloche con el P. Luis Marchiori entre 1915 y 1925, con un breve reemplazo del P. Zacarías entre 1927 y 1928. Completaban la comunidad el P. Mauro y los coadjutores José Caranta, fundador del hospital, Manuel J. Vargas y José A. Figueroa[23]. Entre 1928 y 1934 fue director de la misión el P. Honorio Fausto Calveria, junto con el P. Miche y los coadjutores José Caranta, José Puig, Francisco Baleztena, Joaquín Dalmaso[24], Rodrigo Rubio, José Wasaleskey” y Cirilo Maffei, que ayudaron en la comunidad en distintos períodos[25]. Cerró esta etapa una breve estadía del P. Del Piero en 1934, hasta que en marzo de 1935 se reorganizó la casa “como sigue: Director y Párroco Pbro. Francisco Vidal Teniente Cura y encargado del Oratorio Pbro. Enrique Miche, el hermano Antonio Félix López y el acólito como enfermero, José Minelli”.[26]

En cuanto a la ampliación de la capilla, se solicitó a la Oficina de Tierras una concesión para esta “obra social de mayor importancia patriótica que tiene carácter de argentinidad en las leguas de la cordillera”. La capilla fue ampliada en 1924[27]  y creció a la par de la expansión del ejido urbano de Bariloche[28] (Abalerón, 1992).

Desde la capilla comenzaron las misiones hacia el Oeste: “Va el P. del Piero a Llao Llao donde se casarán los esposos Tacul y se bautizan cinco de sus hijos ceremonia que hizo el P. Giménez”[29]. Allí también la Congregación adquirió tierras donde solo había un almacén de ramos generales (Jalil), una escuela y el departamento de policía[30].

Hacia el este, los misioneros también acompañaron la ampliación urbana entre 1934 y 1935, que pasó de tener un área de 9802 a 45677 hectáreas en 1935,[31] a causa de la llegada del ferrocarril al Nahuel Huapi y la consabida estación de tren, ya que “la población de alrededores lindante con el arroyo Ñirehuao” quedaba fuera del ejido municipal.[32]

La incorporación de la feligresía del vecindario más próximo al templo permitió que en 1934 se organizaran comisiones de mujeres por radios de calles “con las chacras incluidas en el pueblo”, a cargo de señoras y predicada por los Padres del Pino y Miche.[33] El detallado cronograma del recorrido de las señoras de la parroquia contemplaba aquellos últimos solares concedidos por Parques Nacionales en 1934 (Abalerón, 1994).

También hacia 1934 se registraron visitas de los sacerdotes en los extremos del radio parroquial: Península San Pedro[34] y Pilcaniyeu, con la misma dinámica de administración sacramental y misas. La misión hacia las poblaciones rurales, como la de Pilcaniyeu, se consolidó[35] con una comisión local de señoras y la colaboración de los empleados del ferrocarril, que por ese entonces era punta de rieles y se preparaba para extenderse al Nahuel Huapi. También fue 1934 el año clave en el que se concretaron los 64 km del tramo Pilcaniyeu-Bariloche que tardó siete años en llegar a la ciudad. En diciembre de ese año el P. Del Piero organizaba las primeras comuniones, los bautismos, la catequesis y la misa campal. Esta misión era acompañada por la feligresía de la parroquia del pueblo:

Cantan las alabanzas enseñadas por la Sra. Hilda de Ardito, esposa del comisario, ella misma acompaña en el pequeño armonio llevado de Bariloche. La segunda misa fue cantada por el coro de la inmaculada de Bariloche que llegó en automóvil para el caso. Se tomó un recuerdo fotográfico. Se dio un asado a los brindis por el Misionero y Comisión de fiestas. Habla también el indio Quintín en su idioma a la paisanada traduciendo luego su discurso en lengua vulgar. Se bautizaron 52 criaturas del campo. Las confirmaciones no pudieron efectuarse por falta de tiempo. Esa tarde regresó el Misionero y el coro.[36]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1: “Egido (sic) del Municipio de S.C de Bariloche (1930)”

 

Fuente: AHRN, AG,1930 Caja 3, Presidente Municipal al Ministro del Interior 31 de mayo de 1930 límites de Bariloche “reservado para pueblo su ensanche y quintas”. En el expediente se informa que una parte de la Estancia El Cóndor (sucesión de Sinforoso Molina), deben preverse una futura subdivisión y venta de la parte vecina al pueblo donde va a situarse la Estación terminal de la línea férrea del Estado (Viedma a San Carlos de Bariloche). Confección propia sobre el plano original.

   

De esta manera, los salesianos habían iniciado su trabajo de consolidación de la capilla que funcionaba como “centro operativo desde el cual se gestiona un territorio eclesial, coincidente a su vez con un territorio residencial: el barrio o el pueblo” (De la Torre y Gutiérrez Zúñiga 2015, p. 43). De esta manera podían “ampliar su radio de influencia, buscar niños para bautismos y 1 ras. Comuniones -para iniciar la propaganda para la Gran Misión a celebrarse, Dios mediante, en el próximo mes de Abril y solicitar el concurso a Srtas. como catequistas y propagandistas de la Misión”[37].

Hemos analizado hasta aquí la consolidación del núcleo parroquial que fue ampliando su radio a través de misiones al este y oeste del ejido urbano. Veremos ahora como se desarrollaron las misiones rurales hacia la Línea Sur rionegrina, una de las más extensas del territorio, apoyadas inicialmente por las principales estancias de la zona, formadas por enormes fracciones que entregó el estado nacional tras la conquista de 1879 (Ruffini, 2009).

 

3. Las misiones rurales: hacia la Línea Sur[38]

Hemos observado cómo a medida que se iba ampliando el ejido urbano de Bariloche, la capilla iba extendiendo su radio de acción misionera. Hacia las poblaciones de la Línea Sur las misiones reprodujeron la misma dinámica tomando como punto de apoyo las estancias cercanas que colaboraban con la Congregación salesiana. La estancia “El Cóndor”[39] de la familia Molina, “insignes bienhechores de la Misión salesiana de Bariloche”[40], y la de Península Huemul de la familia Ortiz Basualdo, donde se alojaban los turistas de la elite porteña[41].

Para ello, hemos dividido este apartado en la conformación del territorio misionero desde dos nodos de atención: Bariloche y Viedma; las características de la población rural evangelizada y la dinámica misionera salesiana. Para este análisis resulta clave atender a los reglamentos misioneros salesianos que se escribieron entre 1912 y 1914 en los que se sistematizaron las circunscripciones y radios de misión, la formación y conducta del misionero y la dinámica misionera y administración sacramental en las misiones rurales (Nicoletti: 2002 y 2003).

3.1. El territorio

Tempranamente, a la par que se construía la sede misionera de Bariloche desde 1907, las misiones rurales en la Línea Sur rionegrina habían comenzado a realizarse. En esta primera etapa, el vínculo comercial entre el Nahuel Huapi, la comarca Viedma-Patagones y el territorio chubutense se reforzó tras las barreras aduaneras de 1911 y 1920, que previamente, debido a las largas distancias, fueron más laxas en relación con los controles y la dificultad de fiscalización. La producción lanera tuvo un importante desarrollo, especialmente en las tres primeras décadas del siglo XX, con el puerto de San Antonio Oeste como canal exportador de las empresas acopiadoras y comercializadoras de lana que provenía en gran parte de la meseta central rionegrina, es decir de la Línea Sur.

 

Figura 2: Mapa Línea Sur de Río Negro

Fuente: BENDINI, Mónica y STEIMBREGER, Norma (2011), “Ocupaciones y movilidades en pueblos rurales de la Patagonia. Una mirada desde lo agrario”; Mundo Agrario, nº 23, vol. 12, 2011, p. 135. Disponible en: http://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/issue/view/17. [Consulta: 16/4/2025].

 

Las grandes estancias extranjeras, especialmente inglesas, cuyos capitales en los ferrocarriles permitieron la prosperidad del negocio lanar, se valieron de la mano de obra mayoritariamente mapuche posconquista, “distribuida a lo largo de sus extensiones para controlar el hato ganadero y contrataban las comparsas de esquiladores para la tarea de la zafra lanera” (Tagliani, 2009, p. 4).

El 24 de Diciembre llegué á la Grande Estancia, ó mejor dicho Establecimiento de Maquincheu[42]: que como Su Señoría sabe, es una pequeña Provincia de 500 leguas cuadradas y pobladísimo de ganado vacuno, lanar y caballar. Pertenece á una Sociedad de Ingleses, quienes exportan á Chile los animales en pié, pues están cerca de las Cordilleras y no muy lejos del lago Nahuel Huapí (Boletín Salesiano, XXII, 7, 1907 p. 184).

 

Las llamadas “giras misioneras” podían durar muchos meses ya que recorrían grandes extensiones, tal como le relata el P. Domingo Anselmo al vicario Cagliero, en una riquísima relación:

Me cabe la dicha de enviarle la relación de mi larga Misión dada en los Departamentos 25 de Mayo y 9 de Julio del vasto Territorio del Río Negro. Los parajes recorridos son muchos (como 30)[43]; pues los pobladores viven en grupos apartados los unos de los otros, y si el Misionero quiere conseguir algún bien espiritual, es preciso que se apersone á las familias diseminadas en las estancias, puestos y cabañas y lleve á todos en sus propias habitaciones con ciencia y paciencia la Divina Palabra, la S. Misa y los SS. Sacramentos (Boletín salesiano, XXII, 7, 1907, p. 184).

 

Sin embargo, en esta etapa observamos que la Línea Sur rionegrina fue atendida alternativamente, no solo desde la zona cordillerana (Bariloche) sino también desde la zona Atlántica (Viedma) ya que, como comentaba el P. Marchiori: “de Pilcaniyen a Bariloche hay trechos de camino con un metro y medio de nieve. Ni en auto ni galera se puede llegar a ésta por ahora” (Boletín salesiano, XXXVI, 3, 1921, p. 81).

Si Ud estará conforme y sino terrà (sic) mucho apuro, pudiéramos ir a hacer una vuelta hasta Ñorquinco, ya da un mese (sic) vinieron a llamarme diciéndome que hay muchos para cristianar, y así pudiera ver también un otro campo muy extendido de nuestro trabajo y como hay mucha gente que nos esperan y nos desean; también en la Colonia 16 de octubre, que hay mucha gente y que da tiempo que no pasa el Misionero[44].

 

Efectivamente, entre 1908 y 1910, el misionero Pestarino misionó por el norte y el sur de Río Negro añadiendo en 1910 algunos parajes chubutenses.  En 1912, el párroco P. Marchiori de la Inmaculada de Bariloche, consciente de la amplitud del territorio, le solicitó al P. Pestarino, que misionaba en la zona atlántica de Río Negro, que atendiera “a los fieles de aquella dilatada parroquia”: “Para poder visitar anualmente y con provecho de las almas todos los departamentos y distritos mencionados, harían falta tres sacerdotes más con sus respectivos catequistas con residencia en las aldeas de S. Carlos de Bariloche, Valcheta y S. Antonio (Boletín Salesiano, XXVII, 3, 1912, p. 75).

 En 1915 el misionero P. Marchiori y dos coadjutores, “el hermano Manuel J. Vargas y el Sr. José A. Figueroa”, realizaron una gira de siete meses “con la vagoneta, tres mulas y un caballo por los campos del Sur”, regresando a Bariloche como punto de partida.[45]

 Las tres localidades mencionadas por el misionero fueron de suma importancia como nodos misioneros: Bariloche y San Antonio eran los extremos del recorrido; mientras que Valcheta, antigua colonia agrícola poblada por indígenas (1899), atravesada por el arroyo homónimo, fue una promesa de centro agrícola con sus diques que no prosperó acorde a sus posibilidades (Vapnarsky, 1983). Hemos visto cómo los misioneros Anselmo y Pestarino unieron estos circuitos de las mesetas rionegrina y chubutense tomando a Valcheta como punto de apoyo desde donde se continuó hacia el norte (Los Menucos) y hacia el oeste (El Cuy). Pestarino descendió a Comicó para volver a Valcheta e iniciar el regreso a Conesa y Viedma. Valcheta se encontraba en el este rionegrino, más cercano a la costa, y era un excelente punto de comunicación con el circuito que se iniciaba en Carmen de Patagones y seguía en Río Negro, pero se presentaba distante de los puntos cordilleranos que permanecían aislados (Boletín Salesiano, XXIII, 5, 1908, pp. 120-124).

Domenico Milanesio, en su Reglamento misionero de 1912, describió las enormes distancias y fundamentalmente los caminos transitados a caballo o en carros con bueyes, que obligaban a programar con anticipación y cuidado la misión que quizá no pudiera, por el tiempo y las distancias de los circuitos, repetirse hasta el siguiente año. En los reglamentos subsiguientes, como el del Inspector Vespignani en 1914, fue relevante la cuestión de la asignación, diagramación y conocimiento del territorio. Lo primero era tener un mapa con todos los datos útiles para la misión, especialmente las tribus y tolderías existentes. Todos esos datos, recogidos por el superior de la misión, eran volcados en el anuario de las misiones para el uso ordinario y para el superior de la congregación[46]. Esto facilitaba una división por zonas o secciones (siguiendo si era posible la división civil), donde se fijaría la residencia de los misioneros para la realización de visitas frecuentes[47] y la iglesia o capilla para la celebración de misas, administración de sacramentos y explicación de la doctrina. Para todo ello, eran importantes: las capellanías de atención, la zona que recorrer, si había ferrocarril, diligencia y tener un vehículo con un coadjutor a disposición de las necesidades de la misión. Don Vespignani señalaba que en la Patagonia había que estar atentos a las localidades por donde pasaba el ferrocarril “para no hacer casas que dejaron después de ser capital”[48].

 

Figura 3. Etapas en la construcción de ferrocarriles en el norte de la Patagonia

 

 

 

Fuente: Vapnarsky, César (1983). Pueblos del Norte de la Patagonia, 1779-1957).

Roca. Editorial de la Patagonia.

 

 

En la meseta rionegrina, el ferrocarril fue fundamental para la comunicación de la línea ferroviaria, construida desde el puerto de San Antonio Oeste a partir de 1908 por la Ley 5559 de Fomento de Territorios Nacionales, hasta 1934 que se completó el ramal hacia el Nahuel Huapi en las etapas que marca el mapa (Vapnarsky, 1983, p. 83).

 

 

 

 

 

Imagen 3. Manuscrito en el que indica relación

entre aonekko ‘a’ien y mapuzungun

 

 

Fuente: AHS-ARS/BB, Mapoteca CAS 29 F23.

 

Este croquis territorial ha sido un reflejo de estas indicaciones que se fueron construyendo en el papel, como fruto de la experiencia en el recorrido, y dieron lugar a una particular “cartografía misionera salesiana” (Rosso, 1950) de la Patagonia con su particular selección de referencias (Raffestin, 2001). Además, visibiliza la reorganización misionera tras las visitas extraordinarias de Don Paolo Albera (1900) y Don Pietro Ricaldone (1908), que redefinieron las circunscripciones y circuitos “con debida demarcación”.[49]

 

Figura 5: Mapa misionero o de recorridos padre Diego Grammatica.

Salida el 2 de enero de 1921


 

Fuente: AHS-ARS/BB, Mapoteca, Número de Registro: ARS-4-132.

 

El esquema territorial de 1921 parece haber tomado en cuenta los consejos del visitador Ricaldone, que solicitó reforzar las misiones cordilleranas, pues señalaba una misión a caballo en el transcurso de dos meses con un recorrido de 500 km mencionando cada paraje a lo largo del río Limay hasta el lago Nahuel Huapi y la ciudad de Bariloche.

El final de rieles hasta 1934 fue la localidad de Pilcaniyeu, por ello los misioneros comenzaron a utilizar en la década de 1920 automóviles que le permitían constituir a esta población como centro y de allí viajar a Bariloche: “A las 8 salen rumbo a Pilcaniyeu el R.P. Calveria, Sr. Puig y Sr. Caranta en un chevrolet de la Empresa Piappo. Vienen de Esquel y Jacobacci las familias Garzón Méndez y Garzón Varela. Hacen celebrar misa por sus difuntos y recibe la primera comunión con la mayor solemnidad la niñita María de la Paz Garzón Varela”.[50]

En las dos localidades extremas de las giras misioneras rurales rionegrinas se encontraban los dos hospitales salesianos: el Hospital “San José” de Viedma y el Hospital “San Luis” de Bariloche. En las localidades intermedias donde había médicos nombrados o autorizados para el ejercicio de la medicina, la única posibilidad de internación eran los hospitales salesianos y el traslado de los pacientes por tren[51].

Hemos observado cómo las características de este espacio, pero sobre todo su construcción territorial, fue determinante para la confección de las giras misioneras en Línea Sur.

3.2. La gente

Las misiones rurales alcanzaron a una población, como decía el misionero Anselmo, de “millares de familias esparcidas en el campo” (Boletín Salesiano, XXII, 7, 1907, p. 184), que se encontraban a grandes distancias una de otra y especialmente en la Línea Surque a lo largo de la historia fue perdiendo población atraída por los polos urbanos más cercanos. "En toda la Línea Sud, la población total no habría pasado en 1895 de 500 habitantes, en 1912 de 10,000 en 1914 de 14.500[52], y aún en 1920 ‒ya vigente la división departamental actual‒ habría sido de solo 11.716, menos que 1914. Entre 1914 y 1920 debe haber habido un real despoblamiento, de acuerdo al director del censo de 1920 Isidoro Ruiz Moreno" (Vapnarsky, 1983, p. 80).

En 1933 el relevamiento del gobernador llevado adelante por las comisarías locales, las comisiones de fomento y los jueces de paz muestran un incremento contando solo los datos de los departamentos de Valcheta, Maquinchao, Pilcaniyeu, Los Menucos y la localidad de Comallo.[53] Estos números redondos que proporcionan las autoridades locales muestran esta cuestión que habíamos señalado para la Línea Sur: una población mayoritariamente rural, “que por sus características económicas representa el sector provincial más pobre y menos poblado, a pesar de su temprana ocupación por pobladores indígenas dedicados a la cría de ovinos criollos” (Steimbreger y Kreiter, 2009, p. 7). Cuestión que complejizaba la tarea misionera, además de contar con un entorno caracterizado por “las inclemencias del clima, por los vientos, por el frío, por el hambre y sed á que se ve expuesto (el misionero) vagando por estos desiertos” (Boletín Salesiano XXII, 7, 1907, p. 184) y los caminos que, como bien decía Milanesio, “se deberían llamar más bien senderos o aún más caminos de herradura”.[54]

Básicamente para los misioneros la población rural rionegrina se dividía en “civilizados e indígenas”. Estos últimos, mencionados en un número redondo de 500 mil en el censo de 1885 pero omitidos en el de 1920 (Vapnarsky, 1983), eran los sobrevivientes de la conquista militar: “un individuo de 80 años, nos relataba las batallas á que había tomado parte; y nos narró varios episodios de la guerra sostenida por los milicianos nacionales por la conquista del desierto, acaecidos en los fuertes de Guanoniú, Bolívar, Carhué, 50 años hace”. (BS XXIII 3/1908 N°3 p. 69).

La situación histórica de precariedad de los crianceros pervivió y se agudizó con la crisis lanera de 1930; pero anteriormente este grupo, mayoritariamente indígena, dependía de los intermediarios y acopiadores para vender su producción en los campos con peores condiciones (Mombello, 2018). “Expulsados como productores, muchos ovejeros se vieron obligados a convertirse en asalariados en las estancias ovinas y al serlo es muy difícil reubicarse en los insignificantes centros poblados localizados en la meseta, su única otra opción, que tuvo una fuerte incidencia en toda la zona, fue emigrar a otras regiones” (Vapnarsky, 1983, p. 59). Estos “crianceros”: indígenas, fiscaleros, puesteros de estancias o pequeños productores, “combinan tierra-ganado-trabajo familiar, con baja capacidad técnica y financiera y se caracterizan por la dispersión espacial y la escasez de alternativas productivas”. (Steimbreger y Kreiter, 2015, p. 99). Su situación era de extrema pobreza y los misioneros los encontraban viviendo en “chozas” (Boletín Salesiano, XXII, 7, 1907, p. 184), como trabajadores de las grandes estancias dentro de las que se encontraban “tolderías de familias indígenas”, “en el valle de Valcheta o Corral Chico (Ramos Mexía) y también como mencionan las fuentes en la Colonia de Laguna Colorada y “La Invernada” “propiedad de los Sres. Ortúzar y Cía” (BS, XXIII 3/1908,3 p. 68). Como sujetos de evangelización, su caracterización respondía al concepto de indígena infiel elaborado por don Bosco (Nicoletti, 2020, p. 45): “Ah! cuán grande es la alegría que experimenta el misionero al comunicar la primera vez la luz de la verdad á los indígenas ignorantes de la fe y cooperar con el Autor y consumador de la naturaleza y de la gracia á conquistar para el Cielo las almas, preciosos destellos vivos de su gloria”. (BS, XXII, 5, 1908, pp. 121-122).

Entre los “civilizados” se encontraban los estancieros, a los que los misioneros veían como grandes emprendedores: “atravesamos las propiedades de Sassemberg y Cía. y nos trasladamos á la estancia de Pozo Moro, la cual, aunque de reciente fundación, ya está dotada de dos grandes molinos y una rica bodega con toda suerte de mercancías”. (BS, XXIII, 3, 1908 N° 3, p. 70). En varias oportunidades encontramos un vínculo previo con ellos, ya que sus hijos eran educados en los colegios salesianos de Viedma, Carmen de Patagones (BS, XXIII, 3, 1908, p. 70 y XXIII, 5, 1908, p. 124). “La hospitalidad que nos dieron fue cordialísima y procuraron que nuestra visita fuera útil á todo el vecindario”. (BS, XIII 3/1908 N° 3 p. 70). Tal como señalaban los reglamentos misioneros, estas estancias eran sus lugares de alojamiento y punto de misión (BS, XXIII, 5, 1908, p. 125).

3.3.  La dinámica misionera

Milanesio en el reglamento de 1912 mostraba una comunidad rural que colaboraba ante la llegada del misionero, difundiendo la propuesta y facilitando lo necesario[55]. Milanesio señalaba que las misiones campestres debían llevar un registro del recorrido, de la administración de sacramentos, los enfermos visitados, los objetos de devoción repartidos, estar compuestas por lo menos por un misionero y un coadjutor:

La gente sencilla suele decir, que cuando pasa el Misionero, pasa Dios: así es que todos aprovechan de su apostolado, los escuchan, presentan sus hijos para que sean bautizados y legitiman sus uniones ante Dios y ante la sociedad civil, conforme á las sagradas leyes de N. S. Jesu Cristo. (Boletín Salesiano, XXII, 7, 1907 p. 184).

 

La dinámica misionera se iniciaba con la visita dividida en dos partes: una prédica catequística de instrucción sencilla (credo y oraciones básicas) y la administración de los sacramentos.[56] Para la prédica catequística se congregaba a los pobladores en el lugar de misión separando adultos de niños: “En ese punto (Río Salado de Sierra Grande), habitado por familias indignas, administré 39 bautismos á 26 infantes y 13 adultos y se bendijeron dos matrimonios de indígenas, legitimando la prole” (BS, XXIII, 5, 1908, p. 120).

Tras la catequesis se iniciaba la administración sacramental: bautismos, comuniones, confesiones, confirmaciones y matrimonios. En cuanto al matrimonio, los misioneros rurales administraban este sacramento al que llamaban “revalidar la unión” (BS, XXIII, 5, 1908 p. 124), porque desde 1888 con la sanción de la Ley de matrimonio civil, fue condición este primer trámite para el casamiento religioso[57].  Ante la falta de jueces de paz, fundamentalmente en las zonas rurales, los misioneros asumían algunas veces este rol, como argumentaba el vicario Cagliero[58].

Uno de los salesianos que citamos con sus croquis misioneros, el P. Grammatica, le solicitaba al gobernador de Río Negro, Domingo Perfetti, “el nombramiento de Comisionado del Registro civil para los matrimonios civiles”[59]. Cargo que ya había desempeñado anteriormente. El argumento del gobernador fue afirmativo “para que se cumpla en todo su alcance la Ley 1565 en los parajes del Territorio distantes de los Juzgados de Paz”.[60] Además, adjuntaba el “detalle de los libros de Actas de Registro Civil para uso durante el año 1930”, en todo el territorio rionegrino desagregados por localidad y por libros de nacimiento, matrimonios y defunciones. Tal como estaba estipulado en el reglamento de Milanesio se registraban las misiones rurales en cuanto a la contabilidad de los sacramentos y la atención a los fieles para el informe inspectorial.

 

Figura 6.  Cuadro prospectivo de la población existente en Patagonia y la Tierra del Fuego y otras regiones adyacentes de la República Argentina y Chilena en Sud América y del personal empleado en las Misiones en las localidades mencionadas en el año 1904

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Milanesio, Domenico, Raccolta di vedute delle missioni salesiane, 1904, pp. XL y XLI.

El P. Anselmo en una carta a monseñor Cagliero, tras su recorrido desde Viedma a la Línea Sur contabilizaba: “Salí de la Misión a fines de Septiembre de 1906 y volví a principios de Marzo de 1907”, por las localidades del interior rionegrino: “Pude administrar: 400 Bautismos, 448 Confirmaciones, 22 Matrimonios, 170 Comuniones, 140 Confesiones. Se legitimaron por el subsiguiente Matrimonio 108 personas. De los que he bautizados algunos pasaban de 10, 20 y hasta 30 años” (Boletín Salesiano, XXII,7, 1907 p. 184). Desde Bariloche en 1915 el párroco P. Marchiori y dos coadjutores “el hermano Manuel J. Vargas y el Sr. José A. Figueroa” quienes realizaron una gira de siete meses registraban:945 bautismos, dos mil confirmaciones y 34 casamientos”[61].

 

4. Conclusiones

El amplio y extenso territorio rionegrino fue el primero y el más densamente recorrido por los misioneros salesianos desde 1880. En este trabajo nos enfocamos en un sector del territorio: el cordillerano con proyección a la Línea Sur, ya que, si bien sigue la dinámica misionera de otros territorios patagónicos, sus características espaciales y poblacionales permitieron diagramar las giras misioneras atentos a su singularidad y al contexto histórico.

Observamos cómo Bariloche pasó de posta misionera a la consolidación de un nodo típicamente salesiano con parroquia, oratorio festivo y, al igual que el centro extremo territorial Viedma, la atención sanitaria mediante un hospital. Este nodo se amplió en la medida que lo hacía el ejido urbano, consolidándose con la erección parroquial y proyectándose en los dos extremos del lago Nahuel Huapi: Península San Pedro y el arroyo Ñireco con misiones atendidas desde la parroquia Inmaculada.

El radio parroquial barilochense hacia la Línea Sur fue el circuito más extenso de las misiones rionegrinas y, debido a la infraestructura en los medios de comunicación, el desarrollo económico y poblacional, requirió una atención alternativa tanto desde Bariloche como desde Viedma, con giras que podían extenderse entre seis meses y un año, conectando parajes y poblados de la Línea Sur. La dinámica rural de las grandes estancias y las poblaciones indígenas en función del comercio lanero formó parte no solo del diagrama espacial de las misiones, sino de la evangelización a las poblaciones más pobres y postergadas de la región.

Los parajes más aislados y las poblaciones a la vera del ferrocarril fueron visitados a pie, a caballo, en tren y en automóviles por el sacerdote y los coadjutores que emprendían esas extensas giras, predicando y administrando sacramentos de acuerdo a los reglamentos misioneros que se escribieron a partir de 1912 como fruto de la experiencia de misión. Los esquemas territoriales a mano alzada y sus descripciones detalladas en los relatos, nos muestran el típico espacio árido y difícil de la meseta con una población contrastante de estancias y crianceros, producto de la violencia posconquista donde los misioneros atendían necesidades espirituales y materiales, registrando el ciclo vital de las poblaciones con la administración sacramental.

 

 

Fuentes documentales inéditas

1.       Archivo General de la Nación, Ministerio del Interior (AGN,MI)

Legajos, 31, expediente 24739.

2.       Archivo Histórico de Río Negro, Administración General (AHRN,AG)

Cajas 1930 (3);1932 (1);1933 (3) y (7).

3.       Archivio Salesiano Centrale (Roma)

F066. Visite strordinarie Pietro Ricaldone 1907-1908.

4.       Archivo Propaganda Fide (Vaticano)

NS vol 581, 245.

NS, 456, 587

NS,456, 584-93

Volumen 15, 238-238

5.       Archivo Histórico Salesiano/Bahía Blanca (AHS- ARS/BB)

Milanesio, Reglamento Misionero, 1912.

Crónica de las Casas Bariloche (CCB) (1906-1907)

Crónicas de la Casa de la Misión de San Carlos de Bariloche (CCMSCB) (1915-1926)

Crónica de la Casa de Bariloche (CCB) Libro II 1926-1928

Crónicas de las Casas de Bariloche (CCB) Libro III (1928-1940).

Caja 5.06.2. Caja 0104 Bariloche.

6.       Memorias Ministerio del Interior presentada al Honorable Congreso Nacional (1913-1914). (1914-1915). Buenos Aires, Imprenta Litografía y Encuadernación de Guillermo Kraft y Talleres Gráficos Rodríguez Giles.

 

Fuentes documentales éditas

1.       Boletines salesianos

XXII,7,1907

XXIII,5,1908

XXIII,3,1908

XXVII,3,1912

XXXVI,3,1921

2.       Revista eclesiástica de la diócesis de Viedma, I N° 1 Octubre art. 7, 96.

3.       Revista eclesiástica, I N°7, 18 de octubre de 1934, 98.

4.       Vespignani, José (1922). Appunti proposti come regolamento per le Missioni secondo indicazioni e per incarico ricevuto nell’ ultimo Capitolo Generale della nostra Pia Società. En Circulares, cartas, avisos para el uso de los Salesianos de la Inspectoría Argentina de San Francisco de Sales. Buenos Aires: Colegio Pío IX.

 


 Referencias bibliográficas

1.       Abalerón, C. (1992). Tendencias de crecimiento poblacional y espacial en San Carlos de Bariloche con énfasis en el sector marginal. Informe final. Bariloche: Fundación Bariloche.

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3.       Méndez, L. (2006). “Circuitos económicos en el gran lago. La región del Nahuel Huapi entre 1880 y 1930”. En S. Bandieri, G. Blanco y G. Varela (Comps). Hecho en Patagonia: La historia en perspectiva regional. Neuquén, Argentina: EDUCO. 231-248.

4.       Méndez, L. y Muñoz Sougarret, J.. (2013). Alianzas sectoriales en clave regional. La Norpatagonia Argentino Chilena entre 1895 y 1920. M A. Nicoletti, M.A y P. Núñez (Comps.). Araucanía-Norpatagonia: la territorialidad en debate. Perspectivas culturales, ambientales, sociales, políticas y económica (pp. 12-167).  Bariloche, Argentina, IIDyPca/UNRN.

5.       Mombello, L. (2018). Por la vida y el territorio. Disputas políticas y culturales en la Norpatagonia. Mar del Plata, Argentina: EUDEM.

6.       Muñoz Sougarret, J. (2018). Empresariado y política. Estudio sobre las relaciones políticas de los empresarios germanos de la Provincia de Llanquihue (1891-1914). Santiago de Chile, Chile: Universidad de los Lagos.

7.       Navarro Floria, P y Nicoletti, M. A. (2002). “Misiones ‘ad gentes’”: Manuales misioneros salesianos para la evangelización de la Patagonia (1910-1924)”. Ricerche Storique Salesiane, 40 (1), 1-40.

8.       Nicoletti, M. A. (2003) “Bases y principios para la evangelización salesiana en Patagonia: el primer reglamento misionero de Domenico Milanesio (1912)”. Revista Atekna [En la tierra] ,1, 12,115-136.

9.       Raffestin, C. (2001). Por una geografía del poder. Zamora, México: El Colegio de Michoacán.

10.   Ruffini, M. (2009). Estado y política agraria en la frontera sur argentina: el territorio nacional de Río Negro (1916-1930). Estudios Fronterizos, 10 (19), 85-118.

11.   Rosso, G. (1950). La geografía delle missioni.  Atti XV Congresso Geografico italiano. Vol. II. Torino, Italia: ITER.

12.   Tagliani, P. (2009). Los inicios del desarrollo económico en Río Negro. Revista Pilquen, 11 (1), 1-13.

13.   Steimbreger, N. y Kreiter, A. (2015). Historia de vida en la Estepa Patagónica. Mujeres rurales, trabajo y organización colectiva. Revista Huellas, 19, 93-112.

14.   Steimbreger N. y Kreiter A. (2009). La paradoja de los pueblos rurales de la Línea Sur rionegrina: entre la desaparición y el crecimiento. X Jornadas Argentinas de Estudios de Población. Asociación de Estudios de Población de la Argentina, San Fernando del Valle de Catamarca.Universidad Nacional de Catamarca, 2-22.

15.   Vapnarsky, C. (1983). Pueblos del Norte de la Patagonia, 1779-1957. General Roca, Argentina: Editorial de la Patagonia.

 

 



[1] Gobernación de Río Negro: camino en Punta Rieles de F.C de San Antonio, kilómetro 401, a Bariloche.

[2] Archivio Propaganda Fide (en adelante APF), NS vol 581. Doc. 245.

[3] Archivo Histórico Salesiano, Bahía Blanca, (en adelante AHS-ARS/BB), Crónicas de la Casa San Carlos de Bariloche, 22/1/1907, f. 31.

[4] APF, NS, vol 581. Doc. 245.

[5] Archivo Central Salesiano, Roma, (en adelante ACS) F066, Visita straordinaria Pietro Ricaldone. Parrocchia e collegio di N.S della Neve. Junín de los Andes 2 febbraio 1909). Traducción del italiano por la autora.

[6] AHS-ARS/ BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del P. Z. Genghini al P. Inspector, San Carlos de Bariloche, 20 de marzo de 1906.

[7]AHS-ARS/ BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta borrador del P. Pagliere salesiano al Capitán Víctor Brunetta, Buenos Aires, 3 de octubre de 1906.

[8]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del vicario P. Pagliere al vicepresidente de la Comisión Pro Templo de Bariloche Capitán Víctor Brunetta, Bariloche, 3 de octubre de 1906.

[9]AHS- ARS/ BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Acta de la Primera Sesión de las Comisiones Pro Templo firmada por Luis Horn y enviada al P. Inspector, 19 de marzo de 1905. Inscripción popular para la construcción de una Iglesia en Bariloche, Río Negro.

[10]AHS-ARS/ BB, Crónicas San Carlos de Bariloche (CSCB),3/10/1906, f. 30; AHS ARS/BB, Crónicas de la Casa de San Carlos de Bariloche (CCSCB) 13/4/1906, f. 24; AHS ARS BB Memoria del P. Genghini: 71 y AHS ARS BB, CCSCB, 25/7/1906, f. 26.

[11]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Acta inaugural de la capilla de San Carlos de Bariloche 30 de enero de 1907 y bendición de la capilla 19 de abril de 1908 bajo la advocación de la Purísima Concepción.

[12] Archivo Histórico de Río Negro, Administración de Gobierno, (en adelante AHRN,AG) Caja 1933 (7), Bariloche 30 de noviembre de 1933.

[13] Revista eclesiástica de la diócesis de Viedma, I N° 1 Octubre art. 7, 96. Revista eclesiástica, I N°7, 18 de octubre de 1934, 98.

[14]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del P. Luis Marchiori al Padre Inspector Pedemonte, Bariloche, 27 de julio de 1917.

[15] Tras la fundación por el P. Zacarías Genghini que volvió entre 1927 y 1928 fueron directores de la comunidad salesiana: el P. Luis Marchiori (1915-25), el P. Honorio Fausto Calveria (1928-1934). En 1934 dirigió un año el P. Del Piero reemplazado por el P. Francisco Vidal en 1935. AHS, ARS/BB, CCMSCB, 1915-1926, 22/3/1915, f. 1. Libro III (1928-1940), 17 de enero 1929 f. 45 y 1 de enero 1932 f. 89 y f. 95, 1 de marzo 1935 f. 124. Los hermanos coadjutores son hombres consagrados, religiosos laicos, que forman parte de la comunidad salesiana, Salesianos de Don Bosco, que como los sacerdotes, profesan los votos de pobreza, castidad y obediencia. A los hermanos coadjutores se los denominaba señores, mientras que a los sacerdotes Padre o Don a la usanza italiana a los sacerdotes.

[16] AHS ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 11 de marzo de 1934, f. 104.

[17] En una carta al P. Inspector Pedemonte Primo Capraro le adjunta unos “croquis del edificio Escuola (sic) (Obra de Don Bosco) que de pedido del Rev. Presb Luis Marchiori estoy confeccionando para que los huérfanos recojidos (sic) por la filantrópica Congregación tengan un mejor local para la aplicación de enseñanza Artes y Oficios prometiéndole de enviarle muy en breve los demás planos de detalle y presupuesto”. AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta de Primo Capraro al P. Luis Pedemonte, Bariloche 19/1/1923.

[18]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del Secretario de Don Rua al P. Genghini, Turin, 5 de octubre de 1908. Original en español. Le solicita que deje personal en Bariloche para la atención de la Iglesia con oratorio.

[19]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Copiador 215 Al Vicario Capitular del Arzobispo de Buenos Aires, Viedma, 29/1/1911, p. 1 y CCB, Libro III (1928-1940), 15 de enero 1929 f. 44.

[20] AHS-ARS/BB, CCMSCB, 10/11/1915, f. 38.

[21] AHS-ARS/BB, CCSCB,24/4/1916.

[22] AHS-ARS/BB, CCMSCB, 20/1/1916, f. 43.

[23] AHS-ARS/BB, CCMSCB (1915-1926), 22/3/1915, f. 1.

[24] AHS ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 17 /1/1929, f. 45.

[25] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 1/1/1932 f. 89 y AHS ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 24/12/1932, f. 95.

[26] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 1/3/1935 f. 124.

[27]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del Secretario del Arzobispado de Buenos Aires Ernesto Vallazza al P. Inspector Luis Pedemonte, Buenos Aires, 18 de enero de 1924.

[28]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Copiador 215 Al Vicario Capitular del Arzobispo de Buenos Aires, Viedma, 29/1/1911, p. 2.

[29] AHS- ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940),24/1/1935, f. 121.

[30] AHS ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 1/3/1935 f. 123.

[31] Archivo General de la Nación, Ministerio del Interior (en adelante AGN, MI), leg. 31 exp. 24729, agosto a octubre.

[32] AGN,MI,,leg. 31 exp.24729, agosto a octubre de 1934

[33] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 10/4/1934, f. 107.

[34] Las misiones a la Península y Llao Llao se registran desde 1915. AHS-ARS/BB, CCMSCB, 1915-1926, 8/4/1915 f. 8 y continúan en 1918, 6 al 10/4, 28/4/1918 f.94 y 98; 18/1/1920 f. 119; 24/3/1925 f. 139 y CCB, Libro III (1928-1940), 28/12/1928 f. 120. En 1917 el Rev. Bartholomew Maag, un sacerdote ex pasionista, le solicita al P. Inspector salesiano Pedemonte “facultades para administrar” confesiones y confirmaciones en la pequeña escuelita que fundó en la Península, “habiendo recibido los P.P Salesianos de la Santa Sede la jurisdicción en la Patagonia”. AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta de Bartolomé Maag al P. Inspector Pedemonte, 28 de diciembre de 1916.

[35] Las crónicas registran misiones hacia Pilcaniyeu con el apoyo de las estancias de la zona desde 1932 AHS ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 27/2/1932 y 28/12/1934, f. 120.

[36] AHS ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 23/12/1928 f. 120.

[37] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940),11/3/1934, f.104.

[38] “La Línea Sud corresponde aproximadamente a lo que desde 1915 son los departamentos Valcheta, Nueve de Julo, Veinticinco de Mayo, Pilcaniyeu, Ñorquincó y El Cuy”. (Vapnarsky, 1983, p. 80)

[39]AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del estanciero Molina al P. Calveria, s/f en la que manifiesta que por recibir una gracia de María Auxiliadora y Don Bosco arreglará los papeles para que los Salesianos reciban en donación la estancia El Cóndor tras su fallecimiento. AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del P. Calveria al P. Mc Cabe, Bariloche, 19 de septiembre de 1932. El P. Calveria confirma esta intención.

[40] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), 27 de febrero de 1932, f. 91.

[41] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940), marzo de 1933, f. 97.

[42] El ferrocarril llegó a Maquinchao en 1912. El censo de 1920 asigna 279 habitantes. Sus comercios de ramos generales y centros de acopio abastecían un área circundante amplia y exportaban a través del ferrocarril hacia San Antonio. También contaba con un servicio regular de automóviles con la unían con General Roca y Ñorquincó. (Vapnarsky, 1983)

[43] De estos treinta parajes el P. Anselmo menciona: Bajo del Gualicho, La Escondida, Bajada Indio Muerto, Punta Agua, Valcheta, Chanquín, Nahuel-Quico, Arroyo los Mosquitos, Tapiliqué, Pailami, Castracura Maquinchao, Arroyo Reggly, Puerto Rosales, Aguada de los Leones, Paylenuf, San Antonio del Cuí, Los Menucos, Quetrequile, Chichinales y Choele Choel. Al año siguiente el P. Pestarino inició una extensa gira misionera de ocho meses hacia la meseta y la Línea Sur rionegrina, pero partiendo desde Viedma a San Javier para internarse en la mesa parando en los parajes: Las Aguadas, La Invernada, Gualicho Chico (lagunas de Cuero de Caballo, Esperanza y Barro) hacia puerto San Antonio y por la costa a Sierra Grande, a través de la confluencia de los ríos Ventana y los Berros que se unen para formar el Salado e Sierra Grande. El P. Pestarino misionó en Aguada del Capitán, Sierra Colorada, Aguadas, Chingoló, Cecilio y Amarga hasta llegar a Valcheta como centro de importancia y de futuro desarrollo, que sirvió como punto de apoyo para misionar por pequeñas localidades como Paja Alta, Los Menucos, Sierra Blanca, San Antonio del Cuy. “La misión se extendió también á Pitral-Có, Camponilleo, Picarán-Guilleo, Ganzo-Lauquen, Nuevo Diamante y demás localidades de Sierra Blanca” Camino a Maquinchao pasaron por las localidades de Talcahuala, Tapiluque, Paüanuf y Comi-Có. Los misioneros volvieron a Valcheta” (Boletín Salesiano (Boletín Salesiano), XXIII, 5, 1908, p. 124).

[44] AHS-ARS/BB, 5.06.2. Caja 0104 Bariloche, Carta del P. Mauro Julio y el Hermano José Caranta al P. Inspector Luis Pedemonte, Bariloche 23 de febrero de 1916.

[45] AHS-ARS,BB, CCMSCB 1915-1926,22/03/1915,ff. 1-2.

[46] Vespignani, José, “Appunti proposti come regolamento per le Missioni secondo indicazioni e per incarico ricevuto nell’ ultimo Capitolo Generale della nostra Pia Società”, en Circulares, cartas, avisos para el uso de los Salesianos de la Inspectoría Argentina de San Francisco de Sales, Buenos Aires, Colegio Pío IX, 1922, II.3.

[47] Idem, II,4.

[48]  Idem, II,5.

[49] Archivio Salesiano Centrale, Roma (ASCRoma), F066. Argentina Buenos Aires-Visite Straordinarie, Argentina -Buenos Aires- Visita Straordinaria D. Ricaldone - Ottobre 1908-Febbraio 1909, p. 37.

[50] AHS-ARS/BB, CCB, Libro III (1928-1940),1/1/1929, f. 44.

[51] AHRN, AG, Caja 1932 (6), Viedma, 28/10/1932. Paciente del Hospital San José solicita pasaje para Pilcaniyeu.

[52] “En Argentina, desde el primer censo nacional de población (1869), la definición de localidad o centro población se ha asociado al criterio físico en tanto porción de la superficie de la tierra que contiene edificación compacta, interconectada por una red de calles, cualquiera sea el tamaño. Posteriormente, en 1914, se introdujo por primera vez el umbral de 2.000 y más habitantes para clasificar como urbana a la población de un centro poblado. Por complemento, la población de centros poblados con menos de 2.000 habitantes sumado al resto de población que reside a campo abierto, se clasifica como rural” (Steimbreger y Kreiter, 2009, p. 7).

[53] Departamento de Valcheta: 5000 habitantes. Porcentaje de extranjeros sobre población rural 10% (600h) y urbana 20% (4400h). Maquinchao: 652 h urbanos,162 extranjeros y 1360 h, 500 h extranjeros. Pilcaniyeu: 500, 75 extranjeros. Bariloche 3000h,1200 extranjeros, 2200 población urbana y 800 de población rural. Los Menucos: 4800 habitantes, 1000 extranjeros y 400 en la planta urbana. Comallo: 2500 habitantes, 40% extranjeros. AHRN, AG, Caja 1933 (7), Valcheta 27 de noviembre de 1933; Maquinchao,19 de diciembre de 1933. Picaniyeu,10 de diciembre de 1933, Bariloche,30 de noviembre de 1933, Los Menucos 16 de noviembre de 1933; Comallo, 1 de diciembre de 1933.

[54] AHS-ARS/BB, Milanesio, Reglamento Misionero, 1912.

[55] AHS-ARS/BB, Milanesio, Reglamento Misionero, 1912.

[56] APF, NS, 456, 587, Vicariato apostólico de la Patagonia. Relación del quinquenio (1903-08).

[57] APF, Volumen 15, 238-238 Informe del Vicario Cagliero al Secretario de Propaganda Fide, 29/7/1887.

[58] APF, NS, vol 456, 584-93. Relación quinquenal del Obispo Cagliero, 1903-190.

[59] AHRN, AG, Caja 1930 (1). Nota 834 del P. Diego Grammatica al Gobernador del Territorio de Río Negro Domino Perfetti, Viedma, 16 de febrero de 1930.

[60] AHRN, AG, Caja 1930 (1). Expediente 834-G-930 21 de febrero de 1930.

[61] AHS, ARS, BB, CCMSCB, 1915-1926,22/03/1915, ff. 1-2.