Chronica, Vol. 4, Núm. 4, enero-diciembre 2025, ISSN 2953-3376, pp. 201-210

 

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Entre archivistas e historiadores, la revista Chronica

 

 

Between archivists and historians, the magazine Chronica

 

 

Guadalupe Morad

 

Archivo Histórico Salesiano Argentina Sur (AR AHS-ARS) Sede CABA, Argentina

gmorad@donbosco.org.ar

 

Guadalupe Morad es argentina, doctora en Historia de la Iglesia (PUG Roma) y responsable de la sede CABA del Archivo Histórico Salesiano Argentina Sur Ceferino Namuncurá (AR AHS ARS / CABA).

Licenciado en antropología por la Universidad de Chile, doctor en Sociología por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador del Instituto de Investigaciones Históricas y Sociales, Universidad Nacional de la Patagonia, Trelew, y jefe de trabajos prácticos de la cátedra “Ecología de la Conservación” en la misma institución. Investigador asociado al Museo de Historia Natural Río Seco, región de Magallanes (Chile), y al Instituto Florencia del Castillo Bernal, IPCSH-CONICET-CENPAT, Puerto Madryn, provincia del Chubut (Argentina). Estudia la región fuegopatagónica siguiendo los movimientos pastoriles de invernada y veranada, combinando pesquisa en archivos de la invasión con investigación y producción de imágenes aéreas.

 

 

 

Resumen

Las páginas que siguen ofrecen algunas reflexiones sobre archivos e historia / archivistas e historiadores a partir de la breve experiencia transitada por la revista Chronica desde su aparición en 2022.

 

Palabras clave

 

Archivística

Historia

Revista Chronica

 

 

 

Abstract

The following pages offer some reflections on archives and history / archivists and historians based on the brief experience that Chronica magazine has had since its inception in 2022.

 

 

Recibido: 9/9/2025 - Aceptado: 10/10/2025

 

Keywords

 

Archival

History

Chronica magazine

 

 

 

 

*

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre archivistas e historiadores, la revista Chronica

 

 

 

1. Introducción

“Para un archivista, no hay nada peor que un historiador” expresaba un archivista mientras ponía en manos del historiador la documentación solicitada. Se trataba de documentos que estaban en proceso de inventariación y guarda en las nuevas estanterías de su archivo. Sin dejar de ser una anécdota, la frase “poco feliz” de la archivista de manos enguantadas solo quiso advertir sobre el cuidado de la documentación que entregaba para la consulta. Si bien refleja una situación totalmente excepcional e inusual, la anécdota nos da el puntapié y permite reflexionar sobre el vínculo singular entre archivistas e historiadores que se pone de manifiesto en Chronica. Revista de archivos, fuentes y documentación histórica de los salesianos en la Argentina

En las páginas que siguen, abordamos algunas consideraciones a partir de la experiencia de colaboración entre archivistas e historiadores a lo largo de los pocos años transcurridos desde la aparición del primer ejemplar de Chronica en el año 2022, precedida de breves observaciones sobre la preocupación y particular atención que los salesianos dieron a sus archivos desde los orígenes, los criterios de conservación en general que fueron mutando en el tiempo, y el vínculo con los historiadores-investigadores.

 

2. En torno a los archivos salesianos, archivistas e historiadores…

Desde tiempos de Don Bosco, fundador y motor de la Congregación Salesiana, los archivos siguieron las vicisitudes propias del desarrollo de la misma institución. En la casa madre de Turín-Valdocco, se destinó un local para el archivo cuyo responsable era el secretario general de la Congregación, aunque no se conoce reglamento alguno de esta primera época (Farina, 1990, p. 82). A medida que el apostolado salesiano crecía en miembros, comunidades y obras, se organizaron distintas inspectorías o unidades jurisdiccionales de la Congregación, con sus respectivos archivos a cargo de los secretarios inspectoriales, quienes ordenaron y conservaron la documentación que producían, que testimonia actividades oficiales y sociales de sus miembros y da cuenta de la gestión institucional.

En tiempos del rector mayor don Pietro Ricaldone[1], cuarto sucesor de Don Bosco, se hablaba de archivos de las inspectorías y casas salesianas, pero solo se menciona el Archivio Generale della Congregazione, que comenzó a llamarse Archivio Centrale Salesiano a partir de 1951, con un nuevo plan de identificación que se usó indistintamente en archivos y bibliotecas, y comprometió parcialmente el ordenamiento inicial del archivero. Fue una época en que se trastocó el criterio cronológico de los papeles que se depositaban regularmente en el Archivo, “confundiendo en uno solo el archivo corriente o ‘de diario’ y el histórico de la Congregación que ya tenía dimensiones mundiales”. Muchos documentos —expedientes de cada superior, papeles diversos enviados por los Consejos superiores, etc.—, se sacaron del encartamiento original y fueron colocados en posiciones extrañas a su origen (Farina, 1990, p. 82). Años después, el historiador salesiano Pietro Stella (1930-2007) ratificó esta situación de confusión (Stella, 2006)  que se ha repetido en otros archivos salesianos, como sucedió en la actual sede CABA del Archivo Histórico Salesiano Argentina Sur (AHS ARS, ex Archivo Central Salesiano de Buenos Aires), que cambió periódicamente su orden inicial, nomenclaturas y fondos.

En Argentina, actualmente hay dos Inspectorías salesianas —Ceferino Namuncurá (ARS) y Artemides Zatti (ARN)— con sus respectivos archivos que testimonian el recorrido histórico de la congregación salesiana, las vicisitudes y sucesivas transformaciones institucionales en Italia y Argentina desde su llegada al país en 1875, y en particular de su acción misionera y educativa en la Patagonia, donde iniciaron el camino de la evangelización ad gentes (Nicoletti, 2022, pp. 23-41). 

Como todo profesional de los archivos, el archivista salesiano se ocupa de la organización, conservación y gestión documental, velando por la preservación de los documentos a largo plazo, utilizando técnicas de conservación que garanticen su integridad. Son archivistas quienes organizan, registran y clasifican los documentos, deciden aquellos documentos por conservar o eliminar, identifican aquellas unidades que necesitan una especial intervención de conservación preventiva y/o restauración, y simultáneamente atienden a los investigadores que se acercan a la consulta. Se mueven entre titularios o cuadros de clasificación, registros de autoridad, tipologías documentales, etc. En síntesis, se ocupan de numerosas actividades en aras de la selección, conservación, orden y puesta en valor de la documentación producida por la Sociedad Salesiana, para ponerla a disposición de consultores de la misma institución, de la familia salesiana y de los estudiosos que lo solicitan, sin descuidar el contexto de producción, orden original y procedencia dentro de la misma Congregación. 

Es posible medir los metros lineales de unidades archivísticas que se conservan en los estantes de los archivos salesianos, la cantidad y tipos de contenedores de guarda, etc., pero más difícil es mensurar su riqueza, que se pone de manifiesto en el encuentro diario de archivistas, historiadores e investigadores con crónicas y documentos que testimonian el frecuente accionar de los salesianos desde su llegada a la Argentina. Las tareas iniciadas desde 2016 en el archivo AHS ARS, permitieron observar una vez más la riqueza de la documentación conservada y en crecimiento constante[2] en donde filminas, audios, videos y fotografías contextualizan las acciones referidas en los documentos de personas, comunidades y obras, revelan individualidades y dan rostro a salesianos y sus contemporáneos de otros tiempos. Sin embargo, en oportunidades su acceso se ve limitado o resulta dificultoso encontrarse con la documentación, no solo por cuestiones de distancia y escasez de tiempo, sino también por la falta de instrumentos de descripción, como sucede por ejemplo en la sede CABA de AHS ARS, en donde tanto el usuario como el archivista, deben rastrear la documentación vinculada a su pesquisa entre numerosos contenedores y dispersa en diversas secciones, ficheros e inventarios sin finalizar.[3] 

El vínculo entre archivistas e historiadores es frecuente desde siempre, pero no se trata de una conexión unívoca. Durante el siglo XIX y buena parte del XX, se pensó a la archivística como una disciplina auxiliar de la historia, pero hoy resulta anacrónico y nos referimos a dos ciencias o campos científicos en desarrollo constante. En las últimas tres décadas se dio un proceso de resignificación de la archivística y el término de archivo se amplió, e incide directamente en las operaciones de investigación, selección y organización de las prácticas históricas, en la historiografía misma y en la visión del pasado. Como recuerda Caimari, en las prácticas históricas se observan elementos que desaparecen, fragilidades y zonas de silencio que distorsionan el pasado, en tanto no se pondera la representatividad del objeto de estudio, ni el efecto de proporción en un marco mayor; notas que la autora ejemplifica con su experiencia en torno al trabajo realizado sobre la prensa argentina del 900 “con marcas de pandemia”. El mismo fue proyectado en base a los diarios del período —el corpus más leído de la época—, pero terminó en un estudio sobre revistas ilustradas, “un objeto distinto pero mucho más accesible porque es más fácil digitalizar y poner en línea”. Para la autora, su experiencia ilustra una tendencia en tanto los documentos accesibles reciben mayor atención, aunque no sean representativos. El asunto de fondo no es nuevo, sino más bien recurrente, en tanto “el archivo es por definición selectivo y discontinuo” (Caimari, p.  229-231).

Es en los archivos en donde se selecciona lo que se guarda y se descarta. Sin duda, los mecanismos que atraviesan las prácticas del historiador y su vínculo con los archivos fue mutando en el tiempo. Hubo un tiempo en que el historiador se acercaba a los archivos en busca de fuentes neutrales y objetivas con la ilusión de que podía reconstruir el pasado en su totalidad. Con el tiempo se advirtió que sería una reconstrucción fragmentaria de ese pasado, y se consideró los distintos “presentes” por los que se pasa el documento: el presente-pasado propio de su escritura, el presente-pasado de quien lo narra y el presente-pasado del lector. Ya De Certeau invitaba a leer la historia como un palimpsesto, y reconocer el lugar del historiador que escribe a partir de las huellas y capas de tachaduras presentes en los borradores de cada documento que aborda.

 

3. La Revista Chronica

Reinaugurada la sede CABA de AHS ARS en 2019 y acordado el titulario realizado en base al organigrama institucional entre los coordinadores de las dos sedes del archivo, inquietaba y quedaba pendiente dar a conocer a historiadores e investigadores la riqueza documental conservada en los archivos salesianos con más eficacia, confrontarla y complementarla con la conservada en otros repositorios civiles y eclesiásticos. Se compartió la inquietud con representantes de ARN, y se comenzó a hablar de una revista que privilegiara las aproximaciones al pasado salesiano desde la historia, la archivística y otras ciencias sociales afines. Eran tiempos pandémicos que obligaron a encuentros virtuales periódicos a partir de los cuales, los miembros que conformaron el equipo editorial, iniciaron el camino que permitió concretar el primer número de Chronica, Revista de archivos, fuentes y documentación histórica de los salesianos en la Argentina en el 2022. La publicación, de periodicidad anual, propone dar a conocer documentación original en sus distintos soportes, como servicio al estudio de los investigadores de la familia salesiana y de aquellos interesados en la trayectoria de la Sociedad Salesiana, en historia religiosa, social, política y de la educación.

Para llevar a cabo cada número, el equipo editorial propone un tema y activa en los archivos inspectoriales argentinos, la búsqueda de material documental para aportar, mientras se convoca a autores especialistas del tema elegido y se diseña el posible índice. Identificada la documentación pertinente, desde el archivo se remite el material digitalizado al responsable o autor de cada artículo del dossier, quien se compromete a estudiarlo y transcribirlo si fuera el caso. Se concretó así en Chronica, una nueva modalidad de acceso e intervención de los historiadores en los archivos salesianos, un nuevo modo de poner en escena la aventura de la investigación desde la historia y otros campos.

 La breve experiencia transitada en torno a los primeros números y a las reuniones realizadas para la proyección y ejecución de los próximos permitió concretar una rica y singular interacción entre archivistas e historiadores que comparten proyectos, en la que observamos diálogos fecundos que enriquecen los roles de unos y otros, una verdadera sinergia académica.

Por un lado, los historiadores ven facilitado el acceso a las fuentes de cada archivo salesiano inspectorial en Argentina. Sin necesidad de movilizarse de sus lugares de origen, se encuentran con documentos inéditos, fuentes aún mudas y, en oportunidades, decisivas en sus investigaciones. El acceso digital alarga la geografía, en tanto permitió el trabajo de investigadores desde distintos puntos del país (La Pampa, Neuquén, Río Grande, Ushuaia, Córdoba, Rosario…), quienes pudieron resignificar estudios previos o iniciar otros. Por su parte, los archivistas —sin descuidar el contexto de producción, el orden original, y la procedencia de las unidades archivísticas—, capitalizan la información que reciben de historiadores que aportan contexto y metadatos para el proceso de orden y sistematización general de cada archivo. Distintas competencias y enfoques que se complementan. Conscientes de las posibles distorsiones del pasado mencionado, el soporte digital que se facilita, no pretende reemplazar la consulta en sala, sino un instrumento que facilite las tareas.

En todo archivo eclesiástico, su organización y constitución está íntimamente relacionada con el desarrollo de la investigación histórica y su historiografía (CIC c. 491), como en el caso de la Congregación Salesiana. Volver a las fuentes, es una pretensión recurrente en las congregaciones eclesiásticas más antiguas. A través de Chronica, la Sociedad Salesiana, una congregación moderna, nacida en tiempos del Syllabus que inventariaba los errores del mundo moderno, intenta un nuevo aporte y renovación en el historiar de la Congregación e informar los avances de la investigación del mundo salesiano en diálogo con otras ciencias, haciéndolo accesible a un público más amplio. Un nuevo modo de construcción del saber que enriquece a la comunidad salesiana y a la comunidad científica.

 

5. Algunas consideraciones a modo de cierre

Más allá de la anécdota inicial infeliz, el renovado diálogo entre archivistas e historiadores favorecido en Chronica permite la relectura de misiones, proyectos pastorales y desafíos afrontados a lo largo de los años por la Sociedad Salesiana. Un nuevo abordaje y encuentro con el pasado, con quienes precedieron el actual caminar salesiano congregacional, eclesial y nacional. Una modalidad que achica distancias entre archiveros e historiadores, mejora los tiempos de la investigación, enriquece la guarda y preservación de los documentos del pasado. Combinando la experiencia de unos y otros, la sinergia entre archiveros e historiadores es esencial para el conocimiento histórico, la preservación de la “memoria”, el estudio y la difusión de la historia, que enriquecen la comprensión del hoy.

A menudo, al desmontar la idea de la archivística como disciplina auxiliar de la historia, olvidamos que tanto ayer como hoy, el historiador necesita de los archivos en donde encuentra materia prima para sus trabajos. Conscientes de la riqueza conservada en los archivos salesianos, Chronica pone a disposición de investigadores los documentos en formato digital que, como testimonios mudos, se constituyen en fuentes, en oportunidades decisivas, para historiadores e investigadores que se acercan a consultarlos. Sin embargo, la documentación digital inicial que se ofrece y aquella que va surgiendo “a la carta”, lejos de una mirada nostálgica, no intenta eximir de la consulta en sala para el encuentro con los documentos en sus soportes originales, y deja a cada investigador ponderar el peso relativo de cada unidad documental en su conjunto y su representatividad en el mapa o corpus documental mayor del pasado salesiano en la Iglesia y el país.

El camino emprendido es un proceso que involucra a muchos actores en un ida y vuelta beneficioso para cada uno de ellos, una tarea de equipo que supone esfuerzo, pero creemos en las ventajas de la modalidad de acceso que genera entre ambos profesionales, un círculo virtuoso que permite el mutuo enriquecimiento de las partes. Se trata de una nueva etapa, un nuevo mojón en el historiar de los salesianos.

 

 

Referencias bibliográficas

1.       Caimari, L (2020). El Momento Archivos. Población & Sociedad [en línea], volumen 27 (2), pp. 222-233. Recuperado de:  http://dx.doi.org/10.19137/pys-2020-270210.

2.       De Certeau, M. (2006) La escritura de la historia. México: Universidad Iberoamericana.

3.       Farina, R. (1990). La situación y la utilización del Archivo Salesiano Central (pp. 81-90). Ponencia presentada en Don Bosco en la Historia. Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios sobre San Juan Bosco. Roma: LAS - Madrid: Editorial CCS.

4.       Nicoletti, M. A. (2022). El archivo y los archivos salesianos: preservar la memoria y resignificar la Historia. Chronica. Revista de archivos, fuentes y documentación histórica de los salesianos en Argentina, volumen 1 (1), pp. 23-41.

5.       Giard, L. (20142). Pierre Favre, l’ispiratore mistico (pp. VII-XXXIV). En: Michel de Certeau. Pierre Favre. Milán, Italia: Jaca Book.

6.       Giraudo, A. (2011). Pietro Stella. La lezione di uno storico. En M. Lupi y A. Giraudo, (comps.),  Pietro Stella. La lezione di uno storico (pp. 53-71). Roma, Italia: LAS - Librería Ateneo Salesiano.

7.       Stella, P. (2006). Pietro Stella racconta il suo percorso come studioso di Don Bosco. En M. Lupi y A. Giraudo (comps.), Pietro Stella. La lezione di uno storico (pp. 53-71). Roma, Italia: LAS - Librería Ateneo Salesiano.

 



[1] Pietro Ricaldone, nació en Mirabello Monferrato, Italia, el 27 de julio de 1870, falleció en Turín el 25 de noviembre de 1951. Fue el cuarto sucesor de Don Bosco, Rector Mayor salesiano entre 1932 y 1951.

[2] Prueba de ello son los frecuentes ingresos de documentación procedente de casas que se cierran como las 189 unidades archivísticas correspondientes al Fondo Bernal ingresados en la sede CABA en 2023, o las 159 cajas del procedentes de la ex Inspectoría Nuestra Señora de Luján con sede en la ciudad de La Plata, en proceso de ingreso al Archivo durante 2025.

[3] Por ejemplo, el caso de Malvinas o Vespignani.